Hace dos días, iba camino a
verte, con mi jean claro, roto, mi chemise negra esa de Calvin Klein y mi
chompa la rosada de Barney. Mi mente, mi cabeza estaba en todas partes mes
enfocada, estaba exhausta, muy cansada. Mi espalda dolía y todo lo que pensaba
lo convertía en malas vibras, como si pudiese añadir más en estos terribles
días…
Iba en el bus, desesperada por
llegar, escuchaba mi música, para ver si de alguna forma calmaba mis neuronas,
sonaba Halsey, una de las ultimas artista de la que me he prendado…una canción que
no había escuchado antes, algo de pop algo de balada, algo más que una
declaración, se llama “Is there somewhere” (Allí hay un lugar). Ella narra
entre sus letras la primera vez que estuvo con su enamorado, en una habitación
de hotel y como sentía la necesidad de sentir sus labios en su piel pero a la
vez, alejarse de él, no quería enamorarse, no quería su compañía, le agradaba
estar con él, solo no quería mostrar su interés. Luego de… ella sintió, fuerte
en su pecho que había fallado, y solo le quedó disculparse por haberse
enamorado, él le sonrió y pretendieron estar enamorados por esa noche.
En mi curso a ti, esa noche, al
escuchar la canción, sin entenderla del todo, ni saber bien todo lo que decía,
fue automático el viaje, cerré mis ojos y nos vi, ese sábado (que si no me
equivoco fue el 30 de Junio del 2018), lo recordé tan vivido tan apasionado tan
lleno de una desesperación por parte de los dos, no sé si llamarlo “entrega”,
pero estoy segura que nos dimos todo esa tarde, de mi parte sentí que te había encontrado,
que eres ese Romeo que me recitaría poemas y dedicara canciones, esa persona
que me demostraría que valía la pena, que sentía tan profundo como yo lo hacía.
Fuiste tú, como poco a poco me
besabas, y quizás con un atisbo de nervios en tus manos, empezabas a desvestirme,
pasando tus manos por mis pechos, la primera vez. Adueñándote de ellos con
fascinante profesionalismo, colocando la bandera en la luna. Me sacaste mi
chemise negra; e iba en el bus recordando todo esto, nos veía enredándonos, tocándonos
el alma, “estropeándonos la vida”. Sentía todo de nuevo, lo que me hiciste
sentir, te escuché como renegabas, que no podíamos, pero querías, ambos
queríamos. Hasta que paso sin importar qué, fue intenso, fue nada carnal, quizás
hasta místico me atrevo a decir…fue elevarnos, como tocar el cielo en el otro,
sentí el amor puro por primera vez, y pensé qué, que equivocada esta de todo lo
que había hecho alguna vez.
Fue confortante, como en un
momento tan tormentoso, una canción me llevó hasta a ti, sin estar presente,
hiciste que mi mente se callara, que bajara mis revoluciones, me diste paz, no
sé si puedo decir que experimenté un dejavú, por acordarme de todo tan nítido,
tan palpable, por mi exacta vestimenta que coincide con ese día…quise decirte,
expresarte todo esto que viví, pero una vez más me quedé muda, sin saber, sin
palabras, pero te digo una vez más que te amo y te darás cuenta de lo tanto que
me has tocado.
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